Un sabor agridulce

Hoy me acuesto con un sabor agridulce, mis labios tocaron el cielo y se dieron cuenta de que hacía demasiado frío para ellos, mi corazón ardió por buscar calor en el infierno, mis pulmones se perdieron en una nube de humo y mi cerebro se quedó guardado bajo algún colchón de una casa que no recuerdo, mis manos se han perdido en el horizonte buscándote, y mis ojos, pobres ojos, mis ojos ya no quieren ver, se niegan a observar todo lo que me rodea por miedo a oscurecerse hasta morir...

0 comentarios:

Publicar un comentario