Muerte...

En una sucia esquina su cuerpo se retorcía de dolor, nadie oía sus agonizantes gritos a pesar de estar rodeado de gente, nadie podía ver como se desangraba en el suelo tirado, nadie olía el hedor que de su cuerpo salía, nadie notaba el repugnante hedor que salía de su sangre, podrida, sangre negra contaminada por el odio y aliñada por la oscuridad que los ojos ciegos observaban...

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