Aullando a la luna...

Y aquí estoy, solo, en esta oscura habitación, escribiendo porque las palabras no me salen por la boca, me he vuelto mudo para el mundo, soy ciego del alma y sordo del corazón, encajando sin encajar en ningún sitio y con mi alma gritando en el silencio sordo de este cascarón vacío, como un niño al que nadie quiere cerca, como el perro abandonado en una gasolinera porque su familia ha dejado de quererle, como el pájaro que vuela dando círculos solitarios, como el lobo solitario que aúlla a la luna rogándole por un aquelarre donde pasar el resto de su vida, por una persona que le acompañe por el resto de sus días, por dejar de ser el sol persiguiendo a la luna sin alcanzarla nunca, por dejar de ser esa hoja que no cae del árbol cuando llega el otoño, por dejar de ser la oveja negra que ni el lobo quiere comerse, por ponerse de pie y tener el valor de mirar a la vida de frente y avanzar hacia el horizonte, por sentirse parte de un todo el el que no está el solo...

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