El hoyo...

Me alegro, me siento bien, me siento lleno, he vuelto a renacer de mis cenizas, estaba perdido en un sendero del que no veía fin, en un camino pedregoso en el que a cada paso me quedaba sin fuerzas, en un cuarto oscuro sin salida, hasta que encontré un agujero en el suelo, un agujero tan oscuro que ni la luz se atrevía a iluminar, un agujero que absorbe cada gota que de mis ojos brotaba, que atraía cada río de sangre que drenaba mi corazón, que extraía cada espina de mi alma y cada clavo de mi razón y al tirarme descubrí que al final del mismo se encontraba algo que jamás habría imaginado, en lo más profundo había un fondo, pero en ese fondo había una pala, una pala que me ayudó a cavar un hoyo aún más fondo hasta encontrarme con que no era un simple agujero, sino un ascensor hacia la iluminación...

0 comentarios:

Publicar un comentario