Máscara

No se que tiene el rojo que me hipnotiza...

Un día me levanté de la cama y me dí cuenta de que ese día solo tenía un propósito, que fuera a una tienda de máscaras, así que desayuné como cada mañana, me duché y me vestí, como si fuera un día normal, cogí mi mochila y salí por la puerta.

No se que tiene el calor que me calienta...

Deambulé por diversas calles buscando una tienda de máscara, pero no encontraba ninguna, busqué por grandes calles con numerosas y amplias tiendas, pregunté a multitud de personas, pero nadie sabía donde había una.

El fuego es rojo y caliente, pero solo me hace daño...

Y de pronto encontré una tienda de máscaras, entré y busqué por todos los pasillos, pero no encontraba ninguna que se acomodara a mi, hasta que encontré una completamente desfigurada, irreconocible, que te tapaba ojos y boca.

La verdad detrás de lo evidente es la verdadera...


Y así fue como encontré mi nueva cara para el mundo...

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